GUÍA PRÁCTICA

Limpieza puntual o mantenimiento.

Elige el punto de partida según la necesidad, no según una frecuencia predeterminada.

Una necesidad concreta

Puede tratarse de una situación definida o de un trabajo que no se repite habitualmente. La valoración debe delimitar tareas, condiciones y elementos incluidos.

Una necesidad recurrente

Cuando se repite, conviene estudiar el uso del espacio y la organización de la actividad. La frecuencia se concretará al definir el servicio.

Alcances diferentes

Una actuación puntual y un mantenimiento no tienen por qué incluir las mismas tareas.

Revisa los cambios

Si cambia el uso del centro, las nuevas necesidades deben comunicarse y valorarse. La solicitud inicial no confirma modificaciones.

Hablemos de lo que necesitas.

Cuéntanos qué necesita tu espacio.